
Creo que pertenezco a ese pequeño sector de población a la que el otoño/invierno le gusta. Reconozco que odio la lluvia, pero la ropa de invierno y con ella, todos sus accesorios me chifla. Y el pasear bien abrigada por la ciudad una tarde fría y aprovechar, ya de paso, para comerme unas castañas, hasta me tiene su punto. Así que cuando Giles me apareció ayer con estas diademas tan otoñales no os imagináis lo contenta que me puse. Además, como sabréis, todo lo que sea motivos orgánicos y florales son mi perdición. Ya estoy deseando hacerme las mías propias (es lo que tiene tener de socia a una maestra como Giles :] y lucir recogidos adornados con rosas de fieltro. Para lucir mientras paseo :-)~




