De acuerdo con varias religiones dhármicas, el karma sería una energía trascendente (invisible e inmensurable) que se deriva de los actos de las personas.
Creo firmemente en la energía positiva y en la negativa (llamadme mística o hippie, si queréis). Luego, por tanto, creo firmemente en el karma. Así que, como bien diría una compañera de trabajo, vivo baja la regla de Hakuna Matata: vive y deja vivir. Procuro no andar molestando a los demás y mucho menos ser mala persona ya que pienso que tarde o temprano me vendrá de vuelta, y así, cuando algo malo me pasa a mi, o a mis seres queridos, pienso exactamente igual. ¿Consuelo de tontos? Quién sabe, puede, pero yo llevo mi vida así felizmente. Y toda este parrafada no viene a cuento de intentar venderos un nuevo libro de algún gurú o algo así, sino que por fin, tras más de año y medio si mi cabeza no me falla, el tiempo ha decidido poner en su sitio a alguien que nos había hecho mucho daño, especialmente a Nelda, pero que me dolió a mi por igual. Y ni merece la pena aclarar más el tema :] Simplemente eso, el tiempo pone todo en su sitio.